Volumen II — Servicios judiciales

Tipos de fraude financiero

Estas son las modalidades que vemos cada día en el despacho. Si reconoces tu situación en alguna de ellas, aún hay pasos que puedes dar.

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Personas afectadas por estafas financieras a las que hemos asesorado

Falsos brókers

Plataformas de inversión que no existen

Te contactan por redes sociales o WhatsApp, te asignan un "asesor personal" y te muestran un panel donde tu saldo sube cada día. Ese panel lo controlan ellos. Cuando pides retirar, aparecen impuestos, comisiones o nuevas aportaciones.

Señal clave: rentabilidad garantizada y prisa por invertir.

Directo

Revisamos cada caso personalmente antes de responder, de forma confidencial

Criptoactivos

Falsos exchanges y minería inexistente

Se aprovechan de la confianza en la tecnología para pedirte transferencias a monederos que controlan ellos. A menudo el destino del dinero sí es rastreable: las direcciones son públicas y pueden llevar hasta la entidad que recibió los fondos.

Señal clave: te piden instalar apps o compartir tu pantalla.

Webs de aspecto profesional y direcciones de oficinas que nunca existieron
Webs de aspecto profesional y direcciones de oficinas que nunca existieron

Falsos recuperadores

La segunda estafa: la peor

Tras perder dinero, alguien te contacta diciendo que puede recuperarlo a cambio de un pago previo, una "tasa de liberación" o una transferencia en criptomonedas. Es la misma red, o otra que compró tus datos.

Nunca pagues por adelantado para recuperar tu dinero.

+15.000

Plataformas sin licencia detectadas operando y captando víctimas

Phishing bancario

Mensajes que parecen de tu banco

SMS, llamadas o correos que imitan a tu entidad para que entregues claves o autorices una operación. En estos casos conviene revisar si el banco cumplió sus obligaciones de seguridad y reclamar por escrito cuanto antes.

Señal clave: urgencia y enlaces para "verificar" tu cuenta.

Estafa de afecto

Cuando primero se gana tu confianza

Semanas o meses de conversación diaria, una relación que parece real y, después, una oportunidad de inversión "solo para ti". El daño no es únicamente económico, y también hablamos de eso.

Que te hayan manipulado no te convierte en culpable.

Qué es un chiringuito financiero

Se llama chiringuito financiero a la entidad que ofrece servicios de inversión sin estar autorizada para ello. La CNMV publica advertencias sobre las que detecta y mantiene un registro público de entidades habilitadas: si la sociedad que le contactó no aparece ahí, no puede prestar ese servicio en España.

La comprobación es gratuita y lleva un minuto. Si ya ha ocurrido, en la guía de fraude digital explicamos qué pasos dar primero. Conviene hacerla antes de transferir nada, y también después: si ya ha entregado dinero, saber que la entidad no estaba autorizada refuerza su reclamación.

Existe además una variante que conviene conocer: la entidad clonada. El nombre y el número de registro coinciden con una sociedad real y autorizada, pero los datos de contacto son distintos. Verifique siempre el teléfono y el dominio con los que figuran en el registro oficial.

Estafas con criptomonedas y criptoactivos

Las estafas con criptomonedas son hoy la modalidad de fraude financiero que más crece en España. A diferencia de una transferencia bancaria, una operación en criptoactivos es irreversible y no existe un banco al que pedir la devolución. Eso las hace especialmente atractivas para las redes organizadas que operan estas plataformas.

Las formas que más vemos son cuatro. Los falsos exchanges, que muestran en pantalla un saldo en criptomonedas que en realidad no existe y bloquean cualquier retirada. La minería en la nube inexistente, donde se paga por una capacidad de cómputo que nunca se contrató. Los falsos brókers de criptoactivos, que replican la estética de una plataforma regulada sin estarlo. Y el llamado pig butchering, en el que el contacto empieza como una relación personal durante semanas antes de proponer la primera inversión en criptomonedas.

El patrón final se repite en todas: las primeras operaciones aparentan beneficios, incluso permiten una retirada pequeña, y el problema aparece al intentar recuperar una cantidad relevante. Entonces surgen impuestos pendientes, comisiones de liberación o verificaciones que nunca terminan. Si le piden pagar más criptomonedas para poder sacar las suyas, está ante un fraude.

Que la transferencia sea irreversible no significa que el rastro se pierda. Cada movimiento de criptoactivos queda registrado de forma permanente y pública en la cadena de bloques, y ese registro permite reconstruir el recorrido hasta el exchange de destino. Conserve los identificadores de cada transacción, las direcciones de destino y las capturas de la plataforma antes de que cierre: sin esa evidencia el análisis posterior es mucho más limitado.